28 de octubre de 2009

Los e-books se perfeccionan

Qué maravilla Internet, ¿verdad? Te abre puertas y ventanas mediante las cuales llegar a información, y a los días te encuentras con que la información que ojeaste hace unos días ya tiene otro capítulo.
Bueno, por lo menos eso hace que escriba con más frecuencia en mi blog.
Hace no muchos post, os hablé acerca de los problemas de derechos de autor, de préstamo de libros, etc. que presentaban los e-books (espero que lo recordéis, están a la orden del día)
Os refrescaré un poco la memoria. Os hablaba en otro post que para evitar que los lectores de libros en formato digital pasaran libremente los libros mediante correos, las editoriales inventarían algún sistema para que los libros no pudieran “prestarse” de usuario a usuario, ya que si esto se hacía, las editoriales y los autores no verían ni un euro de su trabajo (lo que pasa actualmente con la música) Ello estaría violando completamente el derecho de autor del que ya hemos estado hablando.
Pues bueno, ¡ya está resuelto el problema! Ha nacido un nuevo libro electrónico: Nook, de la empresa Barnes & Noble, que a grosso modo viene a significar: ni para uno ni para otro, un término medio.




Con este libro solucionamos el problema del préstamo y derecho de autor. Si hacemos uso de este e-book, durante las dos primeras semanas desde la compra de un libro digital, podremos compartirlo con nuestros colegas. ¡Genial! Me parece una idea acertadísima. Sólo que me asalta una duda: el hecho de que se hable de un margen de tiempo de dos semanas significa que transcurridas esas dos semanas ocurre algo; no sabemos el qué, pero algo ocurrirá. Quizás el usuario que compró por Internet el libro se encuentre un buen día que aquel libro que tanto le apetecía leer ya no lo tenga porque se lo dejó a su amigo; quizá el amigo que lo recibió, tras las dos semanas de prueba, no pueda seguir leyéndolo y tenga que comprárselo (opto por la segunda, pues es una muy buena forma de publicitar un libro sin gastarse ni un sólo euro y a la vez se crea la “necesidad” en el lector de adquirir un título en concreto).
A fin de cuentas, me parece una medida digna de reconocer, pues podremos seguir prestando libros, y quien lea a velocidad de la luz, tiene mucha suerte (siempre y cuando tenga amigos que tengan un Nook)


Este libro también ofrece novedosas ventajas, como por ejemplo que puedes leer todos los libros que quieras (y que tenga la compañía) siempre y cuando estés en las tiendas de Barnes & Noble. Sigue siendo otra forma de captar compradores, ya que puede ser muy sugerente empezar a leer un libro en una tienda, pero tarde o temprano acabas queriendo leer tumbado en tu cama.


El precio y la capacidad de leer varios formatos también suman puntos a su favor.
Lamentablemente, los gigantes electrónicos (como Sony o Amazon) acabarán por adoptar las mismas ideas y servicios, y si los comparamos tecnológicamente…la idea queda eclipsada por la última tecnología de estos libros electrónicos.

Con este post quiero mostraros que si un día una cosa da problemas, a los 6 días siguientes ya ha surgido la solución (en ocasiones la trampa)

¡Hasta pronto bloggeros!

28-10-2009

26 de octubre de 2009

Paseo Fotográfica por las Redes Sociales

¿Tenemos idea de cuántas redes sociales existen hoy en día?


A continuación os dejo un listado de las más famosas, acompañadas de su correspondiente logo y dirección.



twitter.com



myspace.com


hi5.com



metroflog.com




facebook.com




flickr.com






home.spaces.live.com





fotolog.com






tuenti.com



26-10-2009

25 de octubre de 2009

Bibliotecas del futuro

Otro post con título “Bibliotecas”. Esto da mucho de que hablar.
Tras haber visto los cuatro videos que Nieves nos indicó (Mindspot the Movie: The Library as a Universe, The Children's Interactive Library, Transformation Lab - Prototyping the Future y Unleash The Users), comenzó mi cabeza a procesar información. Antes que nada me gustaría resaltar el valor tan grande de los idiomas; la mayor parte de la producción tanto literaria como visual acerca del tema de las nuevas bibliotecas la encontraremos en inglés, y si no queremos desengancharnos del carro, al igual que hace falta entender de tecnología, no vamos a ninguna parte sino comprendemos el inglés. De todas formas, estos videos están narrados en un inglés de acento muy correcto y de muy fácil entendimiento.
Una vez terminado el cuarto y último video, saqué una conclusión en claro: lo que principalmente se busca para emprender el largo camino de las bibliotecas del futuro es el trabajo en equipo; se debe conseguir un binomio perfecto entre bibliotecario y usuario.



En el primer video, “
Minspot the Movie: The Library as a Universe”, vemos que se ha creado un círculo en el cual trabajan de la mano Mindkeepers y Mindspotters. ¿Que en qué consiste? Los mindkeepers son lo que conocemos como bibliotecarios, y su trabajo consiste en interaccionar con los jóvenes para llevar acabo el proyecto. Por otro lado, los mindspokers oyen las ideas de los mindkeepers y deciden si se trata de una buena idea o no, así como pueden proponer nuevas ideas. Se conjuga la experiencia profesional de los bibliotecarios con la frescura y energía de los jóvenes usuarios.
Todos estos nuevos proyectos tienen como punto de convergencia a las nuevas generaciones, es decir, jóvenes y niños. Posiblemente estos proyectos estén centrados en estos grupos sociales ya que, a pesar de saber manejar perfectamente las nuevas tecnologías, esta nueva herramienta es un arma de doble filo. Al igual que pueden ayudarnos a encontrar información fácilmente y hacer accesible distintos recursos, también pueden perjudicarnos gravemente, ya que pueden distraer nuestra atención e invertir tiempo en cosas superfluas, y lo peor de todo, pueden crear adicción. Por eso, estos nuevos proyectos pretenden relacionar la cultura con la tecnología, para enseñar a los jóvenes y niños de qué forma sacar provecho a todo este nuevo sistema.
En el segundo video, "The Children's Interactive Library", los niños son los principales protagonistas. Se pretende que los más jóvenes se diviertan, interaccionen y se comuniquen con su entorno a la misma vez que leen, aprenden, se inspiran, juegan y dialogan con los usuarios de la biblioteca. Para ello se sirven de la tecnología, como por ejemplo salas musicales, teléfonos que dejan mensajes ocultos en los libros, pantallas que muestran territorios a vista de pájaro y podemos hacer un safari por ellos, etc.
El tercer video, "Transformation Lab - Prototyping the Future", sigue la misma línea que los anteriores. Pretenden cambiar la concepción tradicional de biblioteca (entendida como montañas de libros) a raíz de la revolución digital. Incluso los nombres de los nuevos departamentos de las bibliotecas han cambiado: ahora hablan de laboratorios.
En ellos se trabajan distintas parcelas de la información: unos estudian los efectos y la información que transmiten los medios de comunicación; en otro se accede a la información a través de medios no convencionales, como por ejemplo un suelo interactivo o robots; también trabajan con el “sistema audio” mediante conciertos, representaciones, etc.; otro laboratorio consiste en que los mismos usuarios expresen sus opiniones así como pueden escuchar las de otros.
Otro punto innovador de estas bibliotecas es su apariencia física. Para romper con el esquema tradicional de biblioteca (gran mole arquitectónica fría, espacios solitarios entre estanterías, etc.), utilizan nuevos materiales así como formas diferentes. No es un rasgo del que se hable en los videos que hemos visto, pero todos ellos tiene en común algunas características: son espacios grandes, con entradas de luz o bien grandes puntos lumínicos; no hay sala que no tenga alguna explosión de color; las formas de los muebles son distintas, desde estanterías en forma de pirámide hasta sillas en forma de L para sentarse; los materiales son distintos, flexibles y alternativos.




El cuarto y último video, "Unleash the User", se centra en la participación del usuario en la biblioteca. Su mismo título lo dice: dando rienda suelta al usuario. Explica las distintas formas de recibir la información de los usuarios, como por ejemplo mediante pizarras donde escriben sus ideas o bien mediante entrevistas, tanto de usuarios de la biblioteca como de gente que está vinculada a la misma.
Para terminar la actividad de esta semana de Biblioteconomía, he elegido y visto un video en relación al tema que estamos tratando. El video es titulado “JISC - Libraries of the Future”, también en inglés y de duración de 9 minutos aproximadamente.




Trata el mismo tema que los videos anteriores: la biblioteca del futuro. Sin embargo, toca otros puntos que no se han tocado en los otros videos. Por ejemplo, se centran en el papel que tendrá el bibliotecario en las futuras bibliotecas, cuando todo esté dominado por las tecnologías. Algunos piensan que, irremediablemente, los bibliotecarios tendrán que familiarizarse con el sistema NetWork, es decir, saber moverse sin ningún tipo de problema por las redes tecnológicas. Otros consideran que el trabajo de los bibliotecarios será irrelevante, pues no nos hará falta la ayuda que puedan ofrecernos ya que todo estará en los ordenadores, y sólo será necesario escanear un libro para poder leerlo o consultarlo. No obstante, los entendidos en la materia consideran que el papel del bibliotecario no desaparecerá, sino que éstos tendrán que reinventar sus funciones; especifican que a pesar de que Internet y el gigante Google sean de gran ayuda, no son más que plataformas que muestran al usuario la información, pero dicha información ha sido previamente trabajada por expertos, en este caso bibliotecarios. Los libros no se catalogan solos.
Por lo tanto, la tecnología en relación con las bibliotecas es entendida como una herramienta de gran utilidad que ayuda a hacer las cosas mejor, pero debemos cambiar la forma de usarla para que sea efectiva.
Con estos videos, sobre todo el de elección personal, he entendido en lo que pretenden convertir a las bibliotecas: en grandes comunidades sociales donde la gente se reúna, y que sirva de enlace para crear y compartir ideas. Como dice la directora de la biblioteca Bodleian en Oxford: “La principal característica de estas bibliotecas será la transparencia, donde la gente pueda ver y ser vista, donde la gente pueda tener conversaciones con cualquier otro”.
Por lo tanto, y como conclusión de este post, creo haber entendido que se está transformando la forma de acceder e intercambiar la información: ya no tendremos que ir directamente a la fría estantería metálica de la biblioteca, sino que obtendremos información sobre lo que nos interesa a través de nuevas plataformas.
Las bibliotecas no serán vías de un único sentido, es decir, no será un trabajo que parte del bibliotecario hasta el usuario, sino que el intercambio de información será mutua. Este hecho hará que los usuarios se vinculen de forma más directa a la biblioteca.
Tampoco serán espacios donde las personas sean completamente independientes las unas de las otras, sino que podemos encontrar zonas donde nutrirnos de las opiniones de los demás e interactuar con ellas.
Las bibliotecas que conocíamos antaño se convertirán en algo parecido a centros culturales, donde no sólo los libros sean sus protagonistas. A pesar de todos los avances que ello traerá consigo, considero que la esencia de la biblioteca irá perdiéndose poco a poco. Ya no la entenderemos como “Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos” (definición de la
RAE), sino más bien como un centro donde se fomente el acceso a la cultura en general, donde todas las disciplinas y actividades puedan ser accesibles al usuario.
25-10-2009

El antes y el después de las bibliotecas

A continuación os dejo un par de vídeos acerca de las bibliotecas.
Con ellos quiero que veamos cómo han cambiado las bibliotecas, hasta llegar a lo que estamos conociendo hoy en día.
Ya dejamos atrás las bibliotecas hiper-silenciosas, donde sólo se veían caballeros trajeados. Hoy podemos entrar en una biblioteca vestidos a nuestro antojo, e incluso podemos escuchar música en ella (¡gran enemiga del silencio!)
Con la clave de humor de Mr. Bean os dejo.








25-10-2009

24 de octubre de 2009

Día Internacional de la Biblioteca - 24 de Octubre

Hoy, día 24 de octubre de 2009, se celebra el día internacional de la biblioteca. Con motivo de esta celebración, quiero lanzar este post en relación a ello.
Al igual que los días internacionales del libro, de la propiedad intelectual, etc., las bibliotecas también tienen derecho a tenerlo, pues son el centro y foco principal de difusión de la cultura literaria.



Con este post echaremos un breve vistazo a la historia de las bibliotecas y cómo han ido evolucionando hasta la concepción que tenemos de ellas hoy en día.
Vinculadas desde un primer momento a los templos, las bibliotecas tuvieron un carácter meramente conservador y vinculado a las clases sociales más altas. En época antigua se crearon dos de las más importantes bibliotecas en la Historia, la Biblioteca de Pérgamo y la Biblioteca de Alejandría (ya conocida por todos gracias al reciente estreno filmográfico de Amenábar, Ágora) Sin embargo, y desde su creación, las bibliotecas recibían gente ilustrada y formada, pero la mayor parte de la población era analfabeta, por lo que la cultura estaba a mano de pocas personas.




Roma fue la ciudad que dio acogida a la primera biblioteca pública.
En época medieval, las bibliotecas sufrieron un importante retroceso debido a la caída del Imperio Romano, pero a finales del período se crearon las universidades y con ellas se fomentó la alfabetización y el acceso a la cultura aumentó significativamente. Fue entonces cuando surgieron las bibliotecas universitarias, pero de nuevo no era un servicio a disposición de toda la población, ya que el índice de analfabetismo seguía siendo mayoritario, y las bibliotecas estaban principalmente ligadas a los monasterios y a la élite social.
Gracias a la creación por aquel entonces de las bibliotecas, conservamos un importante legado cultural; la producción intelectual de los ilustrados de todas épocas ha ido albergándose en estas instituciones, desde tablillas grabadas con símbolos hasta códices en pergamino y papiro.
En época moderna, y gracias a la creación de la imprenta, las bibliotecas dan un importante paso hacia delante, y se crearon bibliotecas de las cuales somos hoy en día espectadores, como por ejemplo la espectacular biblioteca con planta redonda de Oxford conocida como Bobdleian Library o la biblioteca de la Universidad Complutense en Madrid.




Como dijimos líneas arriba, el acceso a la cultura y a la educación era únicamente un derecho de los estudiosos, ilustrados y élite social. En época contemporánea esta situación dará un giro de 180 grados a favor de los más desfavorecidos. La Revolución francesa promulgó unas bases ideológicas que abogan por los derechos de las capas sociales más bajas, y se luchó por su acceso a la cultura y enseñanza.
Este hecho se reafirmó alrededor del siglo XIX, con la creación de las bibliotecas populares en Gran Bretaña. Con ellas quedaba garantizado el acceso a la información a todas las capas sociales.
La
UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) ha sido un punto clave y vital en el fomento de las bibliotecas y en su posición actual en la sociedad. Han promulgado la libre circulación de la información para que todos los ciudadanos del mundo puedan tener acceso a la cultura, la educación y la ciencia.




La IFLA (International Federation of Library) también ha favorecido a su mejora actual, ya que constituyen una especie de foro mundial en el cual se intercambian ideas entre todas las bibliotecas del mundo. Con ella se pretende mejorar el funcionamiento interno de las bibliotecas, formando correctamente a sus empleados y relacionando las bibliotecas con todas las disciplinas y sectores posibles.


Las bibliotecas, por lo tanto, han ido cambiando su configuración para todos aquellos que han tenido algún tipo de relación con ellas.
Las bibliotecas tal y como la entendieron Ptolomeo o Sófocles no era la misma biblioteca que hoy en día pueden conocer
Ian Gibson o Carlo Ginzburg. Mientras unos creaban para ellos mismos sabiendo que la sociedad raras veces aceptaría su producción literaria, los otros crean en un contexto social más abierto y tolerante.
Los trabajadores de las bibliotecas también han ido evolucionando, y ninguno de la época de Ptolomeo entenderá lo que se hace hoy en día en una biblioteca. No tendrán nada que ver el primer bibliotecario de la biblioteca de Alejandría,
Zenódoto de Éfeso, con David, por ejemplo, el chico que hace unos días nos enseñó la biblioteca. Probablemente Zenódoto no tuviera muchos estudiantes que visitaran las instalaciones en las que él trabajaba.
Desde el punto de vista de los usuarios el tema cambia radicalmente, así como la forma de entender y comprender la biblioteca. Hoy en día, para los ciudadanos del siglo XXI, es sorprendentemente fácil acceder a una biblioteca, incluso si vamos paseando por la calle y nos apetece entrar en una, tenemos total libertad para hacerlo. Sin embargo, y como he reflejado en el post, hasta hace relativamente poco, los ciudadanos estaba vetados de hacer uso de dichos derechos.
Ya no queda nada de aquellas bibliotecas hechas con mármol; hoy en día incluso podemos entrar en bibliotecas hechas a base de materiales ecológicos, o que cambian de color continuamente. Podemos leer libros en un ordenador, o incluso en la calle. Seguramente en aquellas épocas pasadas ningún usuario podría sacar un libro de la biblioteca (también tenemos que tener en cuenta que aquellos libros eran ejemplares únicos y originales)
Actualmente, incluso nosotros, estamos siendo espectadores de un gran cambio en las bibliotecas, que toman rumbo a la ciudad llamada “Tecnología”. En poco tiempo todas las bibliotecas tendrán un apodo: 2.0.
Por ello, días como este, son días para reflexionar acerca de cómo cambian las prestaciones públicas, en concreto las bibliotecas, y no sólo debemos mirar hacia atrás, sino plantearnos también un futuro y proyectar cambios, como los que actualmente se están desarrollando.

24- 10- 2009

21 de octubre de 2009

Millennium - Y este libro es de... ¿quién?

No hace mucho que hemos estado hablando en este blog de los derechos de autor. Recientemente, en el periódico El País, se ha publicado un artículo que mucho tiene que ver con los derechos de autor y las nuevas tecnologías, en particular los ordenadores.
La noticia tiene que ver con el panorama literario, concretamente con la popular saga de Millennium. Como ya sabemos, su creador, el escritor sueco Stieg Larsson (fallecido en 2004), d
ejó escritas y entregadas a su editorial tres novelas, que no hace mucho tiempo que fueron publicadas.





Sin embargo, y tras su muerte, ha salido a la luz la existencia de una cuarta novela de la saga. La familia del escritor (padre y hermano) tienen los derechos de autor de la saga Millennium, y su por entonces pareja, al no haberse casado con él, no tiene ningún derecho sobre la literatura del difunto. El problema reside en que la cuarta novela se encuentra en un portátil que está en posesión de su pareja, y debido a que el ordenador es de su propiedad, lo que se encuentra dentro de él también.
Como vemos, entran en juego las variantes que hemos visto en este blog: el derecho de autor y la tecnología informática.
El cuarto libro completa una fructuosa y exitosa saga literaria, y en juego está el embolso de una gran cantidad de dinero; hablamos de millones de euros. Inmerso el libro fantasma ya en la red de derechos de autor y tecnología, ¿sería éticamente moral que la pareja del difunto Larsson publicara la novela, lógicamente bajo un pseudónimo? ¿O sería ilícito que la familia se hiciese con el portátil (dejemos a un lado los medios) y publicara el libro?
En ambos casos, estarían violando unos presupuestos mínimos: la integridad intelectual del propio autor y la propiedad material de la pareja del escritor.
Por lo tanto, llegados a este punto: ¿de quién es la novela? ¿De quienes tienen los derechos de autor, o del propietario del soporte donde se encuentra el libro?
Con esta novela quiero poner de relieve las complicaciones que pueden conllevar las nuevas tecnologías, pues si damos un paso más allá de los ordenadores nos encontraremos con Internet, y aquí comienza el dificultoso problema del plagio, del robo de la producción intelectual, etc.
Una vez que hemos publicado algo en la red, ¿de quién es lo producido? ¿Del que lo ha creado, o de quien puede leerlo libremente? (Recordemos que muchas de las cosas producidas y publicadas en Internet, a pesar de tener un nombre, no tienen protección legal; sin embargo si existe la moralidad y la ética que supuestamente todos debemos tener)
Lo mismo considero que ocurre en este desencuentro literario.
Y para concluir, me gustaría lanzar mi opinión. Debemos respetar los derechos de autor, pues con ellos alabamos y respetamos el trabajo de las personas; por lo tanto, y a pesar de que el libro se encuentre en manos de la pareja del difunto escritor, esa obra pertenece a los derechos de autor de Stieg Larsson, y si por cualquier motivo, hoy en día esos derechos pertenecen a su familia, que así sea. Si su pareja está impidiendo que la grandiosa obra del autor vea la luz (ya sea por motivos de lucro o de cualquier otra índole), está atentando contra la integridad intelectual del autor, y posiblemente debería tener algún tipo de consecuencia.

Como nota informativa, dejo una serie de enlaces que a nivel de bloggero pueden sernos útiles. He encontrado un link que nos permite saber si alguien está copiando información de nuestro de blog: copyscape.com. Asimismo es importante saber que podemos acudir a ciertas páginas donde informarnos acerca del tema, como por ejemplo en creativecommons.cl (más información), donde podemos obtener una licencia mediante la cual amparar nuestra creación intelectual en Internet.

Hasta aquí mis reflexiones y comentarios por hoy. Sólo deciros que este tema, derechos de autor, trae mucho que hablar, y próximamente traeré nuevos comentarios e información que podremos analizar aquí.
Un saludo bloggeros!

21-10-2009

19 de octubre de 2009

E-books

A continuación os cuelgo una serie de fotografías de los más novedosos e-books, junto a su distribuidor y precio aproximado. Espero que os parezca útil la información.
Papyre 6.1
granmata.es
PVP.: 299 €



Kindle
PVP.: 188 €



Foxit
PVP.:329 €
PVP.: 399,9 €



Cybook opus
PVP.: 249,9 €



Sony PRS-600
sonystyle.com
PVP.: 346,8 €

La UPO en fotografías


PINCHA SOBRE LAS FOTOGRAFÍAS








Logo Universidad
Pablo de Olavide











Torre UPO













Rectorado UPO












UPO a vista de pájaro












Plano instalaciones UPO












Edificio UPO











Biblioteca UPO










Olavide en Carmona

18 de octubre de 2009

Vista la Biblioteca de la UPO

El día 15 de octubre de este año estábamos todos los alumnos de Biblioteconomía de 4º curso de Humanidades dispuestos a que nos rompieran los esquemas de lo que es una biblioteca y su trabajo interno.
David nos recibió en una zona desconocida para el usuario de la biblioteca de la Pablo de Olavide: la sala de trabajo de los bibliotecarios. La verdad es que siempre había tenido ganas de ver qué había tras la cristalera que se ve desde la sala de consulta de los libros. Pues esta era mi oportunidad.

Comenzó explicándonos cómo llegan los libros a la biblioteca, y consta de tres principales fuentes. Una de ellas es a través de las peticiones de los profesores, que mandan un listado con la bibliografía que van a mandar a sus alumos durante el curso y la biblioteca se encarga de comprarlos y ponerlos a disposición del estudiante. Para facilitar el proceso de solicitud de libros por parte del profesor, nos comentó que se ha creado una especie de sistema que consiste en que el profesor “cuelga” la lista de libros que necesita para su asignatura y según vaya necesitando libros nuevos o considere que algunos ya no son de interés para el alumno y la biblioteca sólo tiene que actualizar su lista de libros.
Otra vía de petición de libros es por parte del alumnado de la facultad. Si el alumno considera que cierto título o colección de libros podría ser interesante tanto para el desarrollo de una asignatura como para el resto de la comunidad universitaria sólo tiene que ponerse en contacto con la biblioteca para efectuar dicha sugerencia.
La última vía es la de la donación. Tanto profesores como alumnos pueden donar libros que consideren de interés para la biblioteca y la universidad. Lógicamente, la biblioteca tiene la última palabra acerca de su exposición en la sala de consulta, pues como el espacio físico es limitado puede ser que consideren que haya otro tipo de obras que tenga mayor contenido informativo que ofrecer al usuario. En cualquier caso, si el libro no fuera expuesto al público, puede estar disponible para aquel que necesite consultarlo.
Tras esta explicación, David nos llevó hacia la parte más oscura y sombría de la sala, donde se encontraban una serie de estanterías de metal cargadas de libros. Allí nos explicó que cada vez que llegaba una remesa de libros debían comprobarlos uno por uno y corroborar que coinciden con el pedido. Una vez comprobados, los colocan en las estanterías, a ser posible distribuidos por materias.
Actualmente, el dispositivo electrónico que utiliza la biblioteca de la UPO de antirrobo, así como para facilitar el trabajo de localización, es mediante una pegatina con láminas. Sin embargo, en este sentido la biblioteca se encuentra en un período de transición pues están comenzando a implantar el sistema de etiquetas RFID, que consiste en una pegatina dentro de la cual hay una antena y un chip que permiten la recepción y el envío de información por radiofrecuencia. También nos comentó que pocas bibliotecas de España están usando actualmente este sistema.
Al mismo tiempo que colocan el sistema de seguridad le asignan a cada libro un código de barras. Otra herramienta imprescindible en la biblioteca y que agiliza enormemente el trabajo son las pistolas digitales (qué moderno todo allí). Gracias a ellas y con la ayuda de los códigos de barras se puede realizar de forma más cómoda el inventario de la biblioteca, pueden detectar libros extraviados nada más pasando la pistola por la zona donde se piensa que está el libro a buscar, se controlan los libros que más se consultan en la biblioteca y que son depositados en los carritos, mesas, etc.
Otro de los sistemas implantados recientemente en la biblioteca son las máquinas de autopréstamo, que funcionan gracias al sistema de radiofrecuencia (RFID) y que facilitan tanto el trabajo del bibliotecario como el del usuario.


Una vez que el libro ha pasado este ya largo proceso (aunque se describa en pocas palabras requiere una especial atención) el libro está listo para ser catalogado. Para ello el encargado de la catalogación recoge de la estantería una serie de libros y los lleva a su mesa para proceder al tratamiento bibliográfico. Para su catalogación vimos que era completamente necesario el uso del inmenso manual “Encabezamientos de materia de la Biblioteca Universitaria de Sevilla”. ¿Por qué es necesario utilizar este tipo de manuales? Pues para intentar que haya cierta unificación al menos entre las distintas universidades andaluzas y que la información mostrada acerca de un libro nos permita identificar un libro de forma inequívoca. Asimismo, vemos que el bibliotecario tiene como biblia “Las Reglas de Catalogación Españolas” basadas principalmente en el formato IBERMARC (Machine Readeable Cataloging).
Tras la creación del registro bibliográfico (que es volcado en el catálogo de la biblioteca) llega el momento de etiquetar cada libro, que consiste en identificar los campos de datos de cada libro. Para ello también existen reglas y manuales imprescindibles. David nos explicó que cada información que ofrece el libro es etiquetada según un número. Por ejemplo, el autor del libro es identificado con la etiqueta 100, el título con la 245, la publicación con la 260, la edición con el número 250 y la descripción física con la etiqueta 300 (entre otros); en definitiva, cada área de información de un libro tiene una etiqueta asignada.
Al finalizar el proceso de etiquetación, llega el momento de colocar el tejuelo al libro, sistema que se utiliza para identificar y acceder al documento en la sala de consulta. En el tejuelo vemos reflejado lo que se conoce como signatura, que está reglada por la “Clasificación Decimal Universal” (CDU). En la signatura vemos un conjunto de números y letras que corresponden al número asignado a la materia y a las tres primeras letras del autor del libro y a las tres primeras letras del título del libro. Más tarde los libros son colocados en sus estanterías correspondientes.
Nuestro guía nos comentó también la otra fuente de alimentación de la biblioteca, que son las revistas en papel (que reciben mediante suscripciones anuales). Recalcó la complejidad del proceso de catalogación de dichas revistas ya que continuamente están llegando números nuevos y año tras año hay que renovar la suscripción. Sin embargo, el trabajo se hace algo más llevadero gracias a la informática, pues poseen un sistema que les avisa si un número no ha llegado, si está pendiente la suscripción, etc.
Algo más complicado es el tema de las revistas online, ya que el sistema de catalogación y gestión cambia y deben estar a punto más de 180.000 revistas electrónicas para ofrecer al usuario. Periódicamente hay que revisar si el acceso a la misma se lleva acabo correctamente, ya que no sería la primera vez que dos revistas fusionan y cambian las condiciones de acceso, de suscripción, etc.
David continuó hablándonos acerca de la Web de la biblioteca, la Web 2.0. Actualmente han activado un servicio mediante el cual el usuario puede dar una valoración acerca de los libros que consultan; de esta forma se pretende enriquecer el catálogo de la biblioteca. También se está trabajando en una aplicación que sirva para que cada usuario deje un comentario sobre el libro a referirse, pero se están ultimando detalles y contemplando cómo evitar comentarios desafortunados.
La Web de la biblioteca también ofrece el servicio RSS; es decir, la información de la Web puede ser leída por un lector de fuentes Web y así el usuario no tiene que estar continuamente visitando la página de la biblioteca de la UPO en busca de nuevas noticias o servicios.
La creación de perfiles se ha puesto ya en funcionamiento, estando disponible los perfiles de “estudiante”, “docente”, “investigador” y “PAS”.
Asimismo se están creando nuevos servicios, como por ejemplo: guardar la búsqueda de un usuario que busque un libro que no se encuentre en la biblioteca y que será avisado cuando este libro llegue a la biblioteca. Algo más innovador es el préstamo consorciado, que consiste en realizar préstamos entre las bibliotecas universitarias andaluzas.
Prácticamente estaba ya todo dicho acerca del trabajo interno de un bibliotecario, pero debido a que estamos estudiando la digitalización de información en la asignatura, me interesé por saber qué nivel de digitalización tenían en la biblioteca y pregunté acerca de ello. Brevemente entramos en este punto, y nos explicó que debido a la inexistencia del fondo antiguo, no hay servicio de digitalización. Sin embargo, están estudiando la creación de un repositorio institucional en el cual recopilarían información acerca de las investigaciones de los profesores investigadores de la universidad. Sin embargo se plantea el problema de los derechos de autor. Paradójicamente, la universidad paga dos veces por disfrutar de las investigaciones de sus investigadores: subvencionan las investigaciones y pagan por acceder a las revistas donde se publican los proyectos. Algo más asequible sería la creación de un repositorio de material docente creado por los profesores, que constaría de PowerPoints, transparencias, mapas, etc.

Tras esta visita, comprendí el duro y continuo trabajo de un bibliotecario que queda plasmado en las estanterías de la biblioteca. Para nosotros es muy sencillo buscar y encontrar un libro en la sala de consulta, pero es fruto del esfuerzo de los expertos. Además, gracias a la visita, reafirmo la postura que mantengo en mi blog: cada vez el manejo y obtención de la información tiende más a lo digital y a la informatización. Como vemos, todos los módulos de los que consta una biblioteca (catalogación, seriación y circulación) están completamente automatizados, lo único que falta es que la información se presente en formato digital.

18-10-2009

14 de octubre de 2009

La UPO acoge la I Feria del Trueque de Libros

Con motivo de la I Feria del Trueque de Libros de la UPO me gustaría publicar un post en relación a ello y comentar varios temas que me parecen muy interesantes como punto de debate.


"Los miembros de la comunidad universitaria de la Olavide y aquellos ciudadanos que quieran intercambiar libros ya leídos por otros por conocer podrán, a partir de mañana martes y hasta el viernes, cambiarlos por fichas que les servirán para adquirir otros libros la próxima semana en la I Feria del Trueque de Libros que ha organizado el Consejo de Estudiantes de la UPO (CEUPO)"


Como el propio título de la feria indica, la dinámica de la misma consiste en entregar a la universidad libros que ya hemos leído y a cambio de ellos (según su valor) se entrega al estudiante un número determinado de fichas para que los días 14, 15 y 16 de octubre las puedan canjear por los libros que más le convenzan.

Como medida de fomento de la cultura lo encuentro un evento muy interesante, ya que accedemos a un contexto de lectura universitaria, es decir, indirectamente estamos siendo aconsejados por chicos y chicas de nuestras edades, muchos de los cuales comparten nuestros mismos intereses, y generalmente dichas lecturas poseen un importante nivel cultural. Asimismo podemos entrar en contacto con nuevas corrientes de pensamientos y de esta forma abrirnos un poco más a la diversidad de la sociedad.
Otro punto a favor de esta feria es la gratuidad de los libros, es decir, tú entregas tu libro y a cambio recibes otros. Estamos leyendo dos títulos por el precio de uno. Como bien indica el artículo, la cultura no es algo por lo que deba pagarse, sino algo a lo que se tiene derecho. Lamentablemente hoy en día este supuesto derecho de todo ciudadano queda en el olvido, porque precisamente la gente que menos dinero tiene, es la gente que más carece de nivel de formación.
Con este evento que tenemos la suerte de alojar en la
UPO, me vienen varias ideas a la cabeza. A parte de fomentar la cultura, esta feria es una gran oportunidad para conocer gente así como distintos gusto literarios. Al igual que el teatro y el circo en época romana eran puntos de encuentro social, ferias como esta acercan a la gente. Sin embargo, ¿qué pasará cuando lleguen los e-books? ¿Seguiremos yendo a ferias de intercambio de libros? Lo dudo, más que nada porque, como comenté en otro post, el gran defecto de Internet (para otros su gran virtud) es el anonimato y la impersonalidad de la cual está dotada. Estos encuentros a plena luz del día en centros universitarios o plazas céntricas en las ciudades quedarán olvidados, sobre todo cuando el intercambio de libros sería tan fácil como mandar un email con un elemento adjunto. También entraría en juego el concepto de piratería. Me explico. Siempre que vemos una película en DVD, nos avisan al inicio de la misma que la difusión de su contenido podría estar penalizada con la cárcel; ¿no pasaría lo mismo con los libros digitales? Cuando prestamos un libro impreso en papel, estamos dejando nuestro libro, y cuando lo hacemos, nosotros ya no podemos hacer uso del mismo. Sin embargo, si hemos comprado por Internet un libro digitalizado y queremos prestarlo, pasamos una copia, no nuestro documento en sí, y de esta forma estaríamos interrumpiendo la cadena editorial-cliente, ya que si nosotros se lo prestamos, no es necesario que nuestro amigo lo compre para leerlo. Seguramente se crearían sistemas de seguridad que impidieran el préstamo online de los libros, y con ello acabaría el préstamo entre amigos.
También encuentro muy interesante uno de los objetivos de esta feria, que es el de concienciar al lector con su entorno ambiental ahorrando papel, dando una segunda e incluso tercera vida al libro. Pero si de verdad quisiéramos concienciarnos con respecto al tema, la mejor opción sería incluir cuanto antes al mercado los libros digitales, porque con su uso estamos salvando gran cantidad de árboles, eliminando la expulsión de gases nocivos emitidos por las fábricas, evitando el reciclaje de papel (que paradójicamente es más costoso y contaminante que producir papel nuevo), etc.

Para aquellos que sigan mi blog, debo admitir que me encuentro en una encrucijada de pensamientos entre el libro tradicional y los libros electrónicos. Con el uso de los e-books ayudaremos notablemente al medio ambiente así como sacaremos mayor provecho a la lectura; por otro lado, con la pérdida del libro de papel, estaremos diciendo adiós a muchísimas tradiciones que a parte de llevar con nosotros gran cantidad de tiempo, nos dan grandes momentos de felicidad. ¿Quién no se lo ha pasado bien yendo a una librería y ojeando los libros, incluso sin tener intención de comprarlos? ¿O quién no paseando por la calle ha visto en un escaparate una portada de un libro tremendamente atractiva y ha entrado y se lo ha comprado? Con la llegada del libro digital muchas de estas acciones se perderán o irán en disminución.
Así que sí, a pesar de defender en numerosas ocasiones la digitalización y el libro electrónico, me cuesta separarme de hábitos a los que tengo tanto apego.



14-10-2009

Programa Europeana y derechos de autor

Tras tanta reflexión online, me surgen nuevas preguntas y dudas acerca de la digitalización de nuestras bibliotecas así como las del resto de Europa y el mundo. Todo el proceso de digitalización requiere un gran desembolso económico por parte de nuestro gobierno y las instituciones involucradas en ello, sin el cual sería completamente imposible llevar a buen puerto tantos proyectos como se están trazando y ejecutando.
Muchos pensarán que emplear cierta parte de los recursos económicos de un estado a la digitalización de las bibliotecas no es actualmente imprescindible, ya que las mismas están dotadas de buenas instalaciones así como de servicios al usuario, y por lo tanto, ¿por qué invertir más dinero en algo que ya lo ha recibido y que presta buen servicio? Todas aquellas personas que lo piensen se encuentran en el pleno derecho de hacerlo, pero deben saber que no consiste en reorganizar una biblioteca ni en reubicar sus documentos ni volver a hacer un trabajo que ya se hizo previamente; consiste en administrar de una forma nueva sus recursos y fuentes a través de nuevos sistemas, que en este caso es mediante la digitalización de documentos.
Actualmente existe un ambicioso esquema de trabajo europeo llamado
Programa Europeana mediante el cual se ha construido y se está alimentando la Biblioteca Digital Europea. Cada país debe contribuir con una suma económica así como con la entrega de obras para su digitalización. En el caso de España, se ha contribuido con una suma de alrededor de 100.000, pero a nivel europeo, la biblioteca cuenta ya con 120 millones euros.
Esta biblioteca es una de las más grandes que existen actualmente, obviando el gigante Google Books, del que seguramente hablaremos en otro post debido a su gran magnitud mundial.



Retomando el tema de la Biblioteca Digital Europea, debemos decir que como buen servicio de información al usuario, ésta debe presentarse a través de parámetros estándar, es decir, que sean universales. Ni que decir tiene que se encuentra disponible en alrededor de 21 idiomas, y que los archivos que se muestran al lector a través de la pantalla son compatibles en todos los países, es decir, un país no subirá un documento en un formato que no sea compatible en cualquier otro país (en el caso de que se cargue en otro formato, la biblioteca lo pasará a un formato reconocible por todos los países).
A pesar de no haber leído nada en los artículos que hablan sobre esta biblioteca, doy casi por hecho que todos los títulos que se suben a esta biblioteca tienen su correspondiente derecho de autor, o bien que sus derechos de autor ya no están vigentes (obras anteriores a 1923) o que estén descatalogadas. Este tema, el de derechos de autor, es de actualidad en el mundo de la digitalización. Hay numerosas web's donde podemos ver libros íntegros y por los cuales no tenemos que pagar, hecho que se está intentando regular por “
ENCLAVE Editores BNE”; con este proyecto se pretende que el usuario pueda realizar una búsqueda de un título en concreto a partir de fechas, títulos, autores e incluso palabras que se encuentren dentro de la obra. Se podrá ver cierta extensión del libro así como la portada, contraportada, índice y breve resumen. Pero no podremos llegar más allá de lo descrito, pues entonces estaríamos violando los derechos de autor.
Dado que los libros en Internet son relativamente novedosos y recientes, existen menos leyes y normas que salvaguarden la producción intelectual de los escritores; asimismo, según va avanzando su uso en la red, se van localizando y conociendo con mayor profundidad las lagunas en dicho tema. Lo mismo ha ocurrido con la música: mientras no existían las grabadoras no había por qué preocuparse insistentemente sobre los derechos de autor de la música pues uno sólo podía consumirla yendo a cualquier gran almacén y comprando el CD. Sin embargo, con la llegada de las nuevas tecnologías, la música fue introduciéndose en un terreno más abstracto, Internet, donde todo se subía a la Nube, "
The Cloud", y nadie sabía ni sabe dónde se encontraba la nube (qué palabra tan metafórica) Sin embargo, la música en Internet es algo que está cada vez más regulado y en países como por ejemplo Reino Unido hay duras penas legales a quienes se descarguen ilegalmente música de Internet.
Lo mismo está ocurriendo con los libros en Internet, y no dentro de mucho tiempo estará tan regulado o más de lo que está actualmente la música.

14-10-2009

El papel será abuelo

Con la llegada de las nuevas tecnologías al mundo de los libros y las bibliotecas, el papel acabará siendo considerado el abuelo de los soportes de los libros. En un reciente artículo publicado por El País este 12 de octubre de 2009 (“El papel resistirá frente al libro electrónico”), expertos en la materia han valorado si el papel desaparecerá como soporte de lectura siendo engullido por las nuevas tecnologías. Como indica el título de dicho artículo, los especialistas han vaticinado que el papel pervivirá durante mucho tiempo, eso sí, conviviendo a la misma vez con los nuevos soportes. Rotundo en sus declaraciones fue Antonio María de Ávila (director general de la Federación de Gremios de Editoriales de España, FGEE), afirmando:


"Los dos formatos (digital y tradicional) van a convivir durante muchísimo
tiempo
"



Bajo mi punto de vista y mi experiencia en el mundo digital y tecnológico, me atrevo a refutar dicha afirmación, pues no tenemos más que mirar a nuestro alrededor y echar la vista un poco hacia atrás para ver que la tecnología ha sido más rápida devastando de lo que Ávila considera “muchísimo tiempo”. El siglo XXI ha sido el verdugo de las ya históricas cintas VHS y la revolución para la imagen: con la llegada de los DVD’s en la década de los 90, el VHS veía cómo se acercaban rápidamente sus últimos días. El DVD se hizo dueño y señor de la pantalla de televisión, pero sus años de monopolio se desvanecieron cuando asomaron la carcasa el Blue-Ray y el HD DVD; finalmente el Blue-Ray fue más fuerte, y promete buenos resultados. Lo mismo ocurrió en el panorama musical: el cassette fue desbancado por el CD, y el CD está siendo sustituido por los sistemas de almacenamiento en memoria flash (iPod, MP4, etc.) Algo similar ocurriría cuando comenzaron a introducirse en nuestra sociedad los primeros teléfonos móviles: todos serían un poco reacios a esto de llevarse el teléfono a la calle pero, ¿por qué no? Realmente es muy cómodo llevarte el teléfono a la calle y estar siempre comunicado; es más, mucha gente opta por no tener teléfono fijo en casa y si por tener teléfono móvil. Exactamente igual ocurrirá con el papel y el soporte digital: ¿para qué seguir comprando libros si es más cómodo tener muchos en un espacio más pequeño y fácil de manejar?
En cuanto al tiempo en el que el papel será casi totalmente reemplazado por los e-books, me atrevería a decir que dentro de no muchas generaciones. Llegará un momento en que nuestros hijos, nietos y bisnietos no sepan utilizar otra cosa más que la tecnología y entonces ¿por qué deberán usar el papel si no será a lo que estén acostumbrados?
Sin embargo, algo que si ralentizará la llegada absoluta de los libros electrónicos son sus altos precios (soporte de lectura y precio de adquisición del libro), ya que en comparación con el libro tradicional, sale perdiendo. En el artículo he podido leer que el libro tradicional tiene un 4% de IVA, mientras que el libro digital tiene un 18% de IVA (lo cual encarece el libro) ya que no se considera como un libro, sino como una prestación de un servicio. Y esto es como todo, mientras no se acabe de explotar un producto, no se legará el lugar a otro que agilice la situación y traiga más ventajas (ejemplo petróleo-coches ecológicos; hasta que no se explote todo el petróleo que hay en el mundo y no saquen una importante tajada sus benefactores, no habrá cabida para la energía ecológica, la cual daría un gran respiro al planeta) Ni que decir tiene que millones de árboles no serían talados para darnos a nosotros un rato de lectura, pudiendo tener muchísimos títulos en un trozo de plástico y así ahorrar papel. Lamentablemente, hoy en día impera la ley de no cambiar si algo es rentable, a pesar de que con ello se malgaste energía y se dañe el medio ambiente.
Aún así, considero que podemos estar tranquilos, pues la gran fuerza arrolladora de las tecnologías hará que pronto estemos leyendo en soportes digitales y no en papel.





14-10-2009

10 de octubre de 2009

E-books & Espresso Book Machine

Como secuela del post que publiqué recientemente y del artículo que leí (“Nostalgia del papel”), surge este nuevo post. Si habéis leído el artículo al que os redirigí en el anterior post, habréis descubierto las nuevas formas de entender el libro: Kindle de Amazon, Reader de Sony y lo que más impresionada me dejó, el Espresso Book Machine de On Demand Books.
Comencemos por el principio. Tanto la Kindle de Amazon (que se comenzará a vender en España a partir del 19 de octubre) como el Reader de Sony, son lo que conocemos como e-books, es decir, libros digitales. Estos son los nuevos soportes del libro, son los tiranos que han derrocado al papel. Ya quedan atrás la edición de bolsillo, la edición de lujo y de tapa dura, etc.; ahora sólo importa el color metalizado del reproductor, la capacidad de almacenamiento, la rapidez a la hora de procesar la información, cuántos puertos USB tienen, etc.


Estos aparatos son ya todo un boom entre los apasionados de la tecnología a la vez que de la lectura. Investigando un poco por las redes que hablan sobre estos reproductores, veo que tienen gran acogida, y creo que en un futuro muy próximo podrán sernos de gran utilidad. Las principales preocupaciones de sus consumidores (a parte del tamaño y del peso) son los reflejos de la luz en la pantalla y la similitud que guarden o no con el libro tradicional. Si tarde o temprano tendremos que hacer uso de estos artilugios, ¿no es cierto que nos gustaría que se parecieran lo máximo posible al libro al que estamos acostumbrados? Para ello podrían crearse texturas que se asemejen al papel, usarse letras tradicionales, emplear la numeración de páginas, y cómo no, que físicamente guarde algún tipo de relación con las cubiertas de antaño.
Pensándolo bien, los e-books aportan más ventajas que desventajas. Cuando muchas veces nos vamos de vacaciones y queremos llevarnos algunos libros con nosotros, siempre tenemos que hacer una selección (casi siempre uno o dos, no más) porque no caben todos en la maleta. Pues con estos reproductores de libros, podemos llevarnos con nosotros más de un título. ¿Qué digo más de un titulo? Pueden meterse incluso más de 50.
También son muy útiles a la hora de ir al médico o de coger el autobús, ya que mientras esperamos, podemos leer unas cuantas páginas de cualquier novela y la espera no será tan larga.
Sin embargo, estos pequeños amigos del lector presentan algún que otro problema. Los libros deben descargarse del servidor de cada reproductor, pero todo usuario está sujeto a que su servidor elimine los libros de su Kindle si se presentan circunstancias anómalas. Esto fue lo ocurrido en Amazon, que eliminó de los reproductores de sus usuarios un título, ya que la editorial no había pagado los derechos de autor, a pesar de que los usuarios habían pagado por la adquisición del libro. Devolvieron el dinero a sus lectores, pero toda la información que había entorno a ese libro en el reproductor, se borró.
Con ello también afloran otros problemas: el derecho de autor, la descarga ilegal, la piratería, etc. Al igual que en nuestros iPods, Mp4, DVD’s, los e-books también reproducirán ejemplares ilegales, cosa que no ocurría tan frecuentemente con los libros (poca gente conozco que tenga el Quijote fotocopiado).
Otro tema más innovador y que considero un gran “reinvento” que debería difundirse por todo el mundo es el Espresso Book Machine de la compañía On Demand Books.


Consiste en una gran impresora (o pequeña imprenta) que trabaja como cualquier máquina dispensadora de comida que tenemos por las calles. El usuario llega hasta la máquina, decide qué libro quiere comprar, lo selecciona, introduce el dinero, y la impresora te lo imprime en tres minutos escasos. Con ello se soluciona todo lo que vimos en el post anterior: no hay exceso de acumulación de libros en las librerías, tenemos todos los ejemplares disponibles, no perdemos el libro tradicional, es rápido y los distribuidores no se quedan con mercancía sin vender.




Es sorprendente que en un mercado con tanta oferta y demanda, encontremos mentes que aún tienen tiempo y capacidad para ofrecer a todo tipo de usuarios soluciones hechas a medida.
10-10-2009

9 de octubre de 2009

Ciber-todo

Indagando por Internet, me he topado con un artículo muy interesante que, cómo no, habla sobre la tecnología aplicada a los libros. Del artículo podemos sacar muchísimos puntos a debatir que, personalmente, comentaré en el blog, y todo aquel que quiera y le resulte interesante, puede dejar su opinión, porque la verdad, deja a pocos indiferente.
El artículo sobre el que hablo es titulado “
Nostalgia del papel”, del periódico digital El País, con fecha 3 de agosto de 2009.
Uno de los primeros puntos que trata el texto es el espacio físico que ocupan tanto el papel como los libros, y cierto es que la llegada de la tecnología y la digitalización aliviará todo exceso de objetos.

"La imagen más poderosa para persuadir a la ciudadanía de que la Justicia está necesitada de una modernización fueron las pilas de legajos amontonados acumulando polvo en las dependencias de los juzgados que vimos durante la reciente huelga. Poco a poco, el papel comienza a verse como un soporte obsoleto"


Con esta reutilización del espacio conseguimos algo aún más importante que el aprovechamiento, que es el orden. ¡Cuántas veces no hemos tenido el cuarto lleno de apuntes (en fechas de exámenes) y libros, un tanto revuelto todo, y nos cuesta encontrar aquella información que buscamos! Lógicamente en los Juzgados (como ilustra el artículo) o en cualquier otra dependencia oficial, el orden es mayor, pero no es rara la vez en la que se traspapelan los documentos, se pierde información sobre cualquier asunto, etc. No debemos mirar muy atrás para darnos cuenta de lo que digo, simplemente debemos recordar el caso Mari Luz, cuyo asesino no fue llamado al juzgado porque se traspapeló su expediente. Con la digitalización no sólo conseguimos reinventar el espacio, sino que conseguimos un mayor orden en la información, y está puede resultar incluso aún más eficaz.
El periodismo es otro sector que se ha visto modificado por la tecnología, ya que cada vez son más los periódicos que recopilan y trabajan la información por Internet y las Redes Sociales. Sin embargo, siendo Internet una fuente de información impersonal (es decir, no sabemos quién está escribiendo, ya que puede utilizar un pseudónimo o escribir bajo el anonimato), puede ponerse a escribir cualquiera que lo crea oportuno y, como ya hablamos en otro post, no sabemos cuán fiable es la información que estamos leyendo. Lógicamente, los periódicos digitales de periódicos reconocidos como El Mundo, El País, el ABC, etc., hoy por hoy no tienen ese tipo de problema, pero a lo mejor periódicos que han surgido directamente en la red y no tienen su reflejo en el papel o en el kiosco, no son tan fiables como otros. También opino que si la información tiende cada vez más a lo digital, llegará un momento en que no haga falta la presencia del periodista/escritor en la editorial, por lo tanto éstas desaparecerán, y tampoco será necesario el conocer personalmente a los trabajadores de un periódico, y correremos el riesgo de recibir información de personas que no hayan sido entrevistadas personalmente. Por Internet es muy fácil crear identidades que no se corresponden con la realidad y con ello corremos el riesgo de la falsificación y aumenta el margen de error.
Algo más de lástima me da la pérdida del libro como tal. La palabra libro la he entendido siempre, independientemente de su contenido, como la forma de hacer llegar al público la información: mediante el papel. En la RAE podemos ver que la primera definición sobre la palabra "
libro" es muy clara y rotunda en ello: “conjunto de hojas de papel u otro material que forman un volumen”. Con el paso del tiempo, lógicamente, se ha ido modificando su significado pues ya quedaba algo retrasada su esencia. Sin embargo, aquellos que somos unos enamorados de la lectura, entenderemos el libro como lo que es: hojas un tanto amarillentas, casi siempre más gordas que finas, que chasquean cuando las hacemos pasar rápidamente, con un tacto un tanto rugoso y que ocupan un lugar en nuestro hogar. Cada vez va adquiriendo más fuerza aquello de que “el saber no ocupa lugar”.
Es cierto, tal y como dice el artículo, que ya no es altamente rentable ocupar establecimientos con libros, pues dichos espacios serían más fructuosos siendo empleados en otro tipo de actividades, más aún cuando hay tan gran oferta y demanda de libros en Internet. La cara negativa del asunto es el trato personal entre el cliente y el librero, consejos que recibimos cuando nos apetece comprar y leer un buen libro pero no sabemos dónde buscar o qué escoger; todo ello quedará completamente olvidado cuando descarguemos los libros por Internet, y posiblemente nos perderemos muchos buenos libros por el desconocimiento o por no tener al lado una persona formada y documentada que nos sepa asesorar. Muchas veces me ha ocurrido que haciendo “limpieza” en el ordenador me he topado con fotografías que ni siquiera recordaba o música que no sabía que me había descargado; sin embargo, eso nunca me ha pasado con los libros, siempre los tengo enfrente, es de las primeras cosas que veo al despertarme, y como el espacio en una casa es limitado, me veo obligada muchas veces al año a reubicar mis libros, carpetas, etc., por lo que continuamente redescubro mis libros; no obstante, como el ordenador tiene capacidad casi ilimitada (o muy difícil de ocupar en su totalidad), en muchas ocasiones me despreocupo de lo que hay dentro, y muchas cosas quedan en el olvido. Esperemos que no pase lo mismo con los ciber-libros.
09-10-2009

7 de octubre de 2009

Chiste

Hola de nuevo a todos.

Aquí os dejo una viñeta de un cómic que he encontrado navegando por Internet, ¡y nos viene que ni pintado!





Un saludo!

(07-10-09)

Legajos en la Red

En mis manos tengo un artículo publicado por El País el domingo 16 de agosto de este año. Es un artículo muy interesante que habla acerca de la digitalización de numerosos archivos históricos (mapas, planos, dibujos, grabados, expedientes, etc.) y he creído interesante hacer referencia a él en mi blog, así como dar mi opinión acerca de ello.


La Consejería de Cultura ha decidido digitalizar más de dos millones de documentos de distintos archivos para que podamos tener acceso a ellos de una forma libre, gratuita y rápida, y todo ello lo conseguimos con las redes sociales, Internet: en fin, las tecnologías.

El artículo hace referencia a que será de gran ayuda para los investigadores y para todo aquel que esté interesado en la historia. Considero que es un gran avance el digitalizar toda esta documentación pues como dije más arriba, esto logra que más personas podamos acceder a ellos.

He tenido la suerte (lo considero suerte) de poder estar dentro de un archivo y trabajar con los documentos, sin embargo, hasta llegar al archivo y poder convertirte en un ratón de biblioteca, debes ir acompañado por un investigador, que te autoricen como tal, tienes que presentar tu DNI, no puedes llevar abrigos ni folios demasiado grandes a la sala de lectura, debes pagar las fotografías que hagas… A donde quiero llegar es que no ponen muchas facilidades a la hora de trabajar directamente con documentación antigua, y con la digitalización de estos documentos y su puesta en Red, nos ahorran las incomodidades que se pueden presentar en un archivo. Otra cosa es la satisfacción profesional que uno siente (yo lo experimenté) a la hora de coger entre sus manos un legajo antiquísimo y comenzar a analizarlo, pero ese ya es otro tema.

Por otro lado, con estas digitalizaciones también conseguimos preservar muchísimo mejor los documentos, pues no estarán en las manos de los investigadores y por lo tanto no se dañarán innecesariamente, ni se expondrán a la luz ni a la temperatura de la sala, etc. Con ello digo que es un muy buen paso a dar, ya que abarcamos más de lo que antes teníamos: mejor conservación, mayor difusión y más fácil acceso a los documentos.

Este es otro ejemplo más de cómo la tecnología facilita y elimina fronteras en el mundo: ya no sólo podremos leer libros, manuales, etc. por Internet (como vimos en el otro texto que publiqué), sino que ya podemos hasta leer documentos antiguos reales, como un documento sobre la vida de Felipe Farfán o un Archivo de los Condes de Priego (ambos del Archivo de Indias).


Un saludo a tod@s.

(07-10-09)

Entrando en contacto con la Biblioteconomía

“¿Dónde quedan, entonces, los libros?”; esta fue la pregunta que me hice en mi fuero interno al acabar la clase. Empecemos, lógicamente, por el principio. A las 18,30 del día 30 de septiembre teníamos nuestra primera clase de Biblioteconomía. Allí estábamos todas (hay que decir que sólo éramos chicas) esperando a que empezara la clase; cada una con nuestras propias preconcepciones sobre lo que consistiría la asignatura. Si digo que la mayoría pensábamos que la asignatura consistiría en estudiar la información en sí y la forma en la que se presenta, los libros, no creo que me equivoque mucho. Todas comenzamos dando nuestros puntos de vista acerca de lo que esperábamos de la asignatura, y fue cuando me reafirmé en lo que creía: pensábamos que trataría de eso. Sin embargo, y según fue avanzando la clase y la presentación de la asignatura, me di cuenta de que todo aquello que esperaba ver, no lo veríamos. “¿Por qué?”, preguntará quien lea esto: pues porque la tecnología ha modificado todo lo que conocemos, y los libros y la forma de acceder y producir información no han quedado indemne a ello. Cada vez se rehúsa más de la tradición, simplemente porque es más fácil aplicar a todo la tecnología. En cierto sentido es lógico, pues ahorra mucho trabajo al empleado (en este caso podríamos hablar de los bibliotecarios), pero con ello perdemos la forma mediante la cual se ha estado “fabricando” información (el libro tradicional), la forma de almacenar, de restaurar, de conservar, etc. Posiblemente hable desde la melancolía de no estudiar lo que hasta el momento se ha estado estudiando, y por el miedo de pensar que no pueda ser competente en esta parcela profesional por no conocer la tradición ya que ahora impera la tecnología. Muchos habremos escuchado que nuestra generación ha nacido con un ordenador debajo del brazo en vez del típico pan, y como consecuencia de ello que invertimos menos esfuerzo a la hora de trabajar: cuántas veces nos habrán dicho en primaria que usar la calculadora no era bueno ya que sino no aprenderíamos a restar, sumar, dividir, etc.; también hemos escuchado que el camino más fácil (la tecnología indudablemente lo hace todo más fácil) no es siempre el más recomendable, que lo que cuesta esfuerzo suele salir mejor, etc. Seguramente por este tipo de comentarios que, personalmente, he escuchado cientos de veces, se ha minado la conciencia de algunos pensando que si empleamos la tecnología en aquellas disciplinas que no es imprescindible usarla, podemos salir perdiendo. Con ello quiero hacer referencia al “miedo” del que antes hablaba, ya que entrar en un mundo que hasta hace poco era tradicional a golpe de “clic” y “mouse” es innovador y por lo tanto desconocido, y como ya sabemos, lo desconocido da algo de miedo.

“¿Es, por lo tanto, positiva la intrusión de la tecnología en esta disciplina, la biblioteconomía?” me pregunto ahora tras tanta reflexión. Por supuesto que sí. A parte de hacer mucho más fácil el trabajo, de agilizar y rentabilizar las horas del trabajador y sacar más provecho de la tarea que se lleve acabo, es una nueva forma de llegar al lector y, afortunadamente, muy eficaz. Numerosas veces me he encontrado en casa haciendo un trabajo y recompilando información para ello, y me han surgido dudas; he echado mano entonces de los libros que tengo en casa, pero obviamente no hay espacio físico para tener libros sobre todas las disciplinas y era muy tarde para ir a la biblioteca a preguntar por el libro y sacarlo; he buscado y encontrado lo que me interesaba en Internet, pero…HE AQUÍ EL PROBLEMA: hasta hace poco no existían estos recursos en la red (bibliotecas digitales, revistas digitales, etc.) tan fiables como los hay actualmente. Hasta entonces uno siempre dudaba si hacer caso de lo que leía en la Wikipedia o en la página de algún aficionado; sin embargo, ahora podemos consultar los libros que no tenemos en casa, revistas y publicaciones de especialistas en variadas materias, y con ello aumenta la fiabilidad y seguridad de que no estamos cometiendo un gran error. Recientemente me han mandado un email (¡qué si no!) con la dirección de la Biblioteca Digital Mundial, lo cual nos facilita mucho el trabajo a los estudiantes, y ejemplos como estos son los que ilustran y nos muestran cuán útil es la tecnología y las numerosas aplicaciones que la misma puede tener.

“¿Me convence entonces la novedosa forma de acercarme a la Biblioteconomía, a pesar de que era todo lo contrario a lo que me esperaba?” es la pregunta que me hago en este momento, y respondo que sí, pues llegados a este punto, aquello que no contemple la tecnología actualmente o en un futuro (próximo) en su forma de ejecutarse, quedará completamente obsoleto en pocos años.

Hasta aquí mi opinión e impresión de la asignatura y la disciplina, y según vaya tomando contacto con las prácticas (el blog, la Wiki, redes sociales, etc.), iré comentando más y trabajando sobre ello.

Un saludo a todos/as.

(07-10-09)

Mi Fábrica de Pensamientos

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